| Foto: e-waste de John Matlock |
Una navidad mi mamá compró una videocasetera Betamax; era, a mi parecer, el invento del hombre blanco y pensé que era un aparato que había llegado para quedarse; emocionados corrimos al videoclub a inscribirnos. Pocos (pero muy pocos) años después resultó que ahora las videocaseteras usaban otro formato de cinta conocido como VHS que tecnológicamente no era mejor pero bueno, la industria hizo el cambio e igual todos nosotros.
Al principio, pusimos una videocasetera junto a la otra para usar la que correspondía según la cinta que fuéramos a ver; poco tiempo después colocamos junto una regresadora pues resultó que rebobinar los casetes en el aparato de proyección no era correcto. Con los meses la aparatosa Beta fue usándose menos y terminó en un armario y pocos meses después apareció el disco láser; era del tamaño de los acetatos de 33 pero era brillante, bonito y cargaba en su interior una película completa.
Pues total que muchos se hicieron del aparato reproductor de disco láser con muchos esfuerzos porque era costoso y en un abrir y cerrar de ojos le dijeron adiós pues hizo su entrada triunfal el DVD el cual esta vez yo aposté que sí había llegado para quedarse, pero no, llegó el Blu-ray y ahora resulta mejor comprar películas en línea y proyectarlas en tu computadora o mejor aún comprar una pantalla LED o LCD de un millón de pulgadas que tenga conexión a Internet para verlas ahí directamente.