De una u otra forma todos alguna vez en la vida acumulamos medicamentos en casa; normalmente esto sucede porque el tratamiento prescrito por nuestro médico indica consumir menor cantidad de la incluida en el empaque, frasco o bote y otras veces porque compramos algunas medicinas para tenerlas en casa como analgésicos, digestivos o laxantes.
Un buen día nos despertamos en modo "limpieza profunda" y decidimos que el botiquín tiene que bajar de peso. La tarea nos lleva un buen rato pues miramos todas las fechas de caducidad y pronto llenamos una bolsa de medicamentos vencidos, el resto los acomodamos prolijamente y nos sentimos satisfechos. A la mañana siguiente el amable señor de la basura se lleva nuestra bolsita... venenosa.