| Foto: Marshall Astor |
El hombre entra al gran edificio de oficinas. Continuamente entra y sale gente; es un día agitado. En la puerta se topa con dos personas de frente que caminan plácidamente mientras charlan; él tiene prisa así que no duda en empujarlas con el hombro suavemente para abrirse paso.
La fila para el elevador es tremenda; él tiene prisa así que no duda en colarse hasta el frente con gran habilidad justo cuando las puertas se abren. Las protestas no se hacen esperar, el sonríe satisfecho de su hazaña y presiona el botón que cierra la puerta del elevador.