Algunos celebran la navidad por el significado religioso; otros más porque su familia lo ha hecho por años y otros porque no queda de otra; para allá va la corriente y hay que subirse al barco. El Año Nuevo es celebrado por más gente con más ánimo, más pirotecnia y mucha comida acompañada por supuesto por litros de bebidas.
Romeritos, bacalao, pavo y ensalada navideña para los mexicanos; lechón o cordero para los Uruguayos; cochinillo, turrón y peladillas no pueden faltar en las mesas Españolas; Panettone en todas las mesas italianas y por herencia en las Argentinas y Uruguayas, hay lechona y tamales en las casas Colombianas y casi todos los Estadounidenses disfrutan al menos una rebanada de "fruit cake". Para el Año Nuevo las mesas de casi todos los países lucen relucientes las tradicionales 12 uvas. Toda esta tradición se ha convertido en los últimos años en el billete ganador de la lotería de miles de comercios que abusan del respeto a las tradiciones para vender los productos más caros que nunca.
